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lunes, 3 de agosto de 2015

Grandes obras que fueron rechazadas al principio

Hola románticas,

Como es lunes y sabéis que me gusta daros ánimos para encarar la semana hoy os traigo un post para motivaros y que nunca persistáis de vuestros sueños, puesto que incluso los más grandes fueron rechazados por editoriales más de una vez. ¿No lo creéis? Pues seguid leyendo y comprobaréis cuántos autores recibieron un no antes de llegar a lo más alto.




"Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie podrá impedirte ser un escritor", éstas célebres palabras son fruto del esfuerzo al que se vio sometida Katherine Neville, una ingeniera y exmodelo de Missouri, que intentó publicar durante años su novela El Ocho, un raro thriller histórico y esotérico. Tras tantos portazos decidió recurrir en 1987 a Ballantine Books, donde sí consiguió una oportunidad. La historia rápidamente se convirtió en Bestseller y fue traducida en 12 lenguas.

Un clásico de la literatura por el que nadie apostaba fue el  Ulises de James Joyce, considerado por muchos como el mejor libro del siglo XX. La novela fue rechazada en numerosas ocasiones, incluso Virginia y Leonard Woolf la consideraron impublicable y falta de calidad. Será Sylvia Beach, propietaria en París de la librería Shakespeare & CO. quien creerá por primera vez en la historia (años 1922, aunque hasta 1932 no fue publicado oficialmente en EE.UU.).

Harry Potter y La Piedra Filosofal de J.K Rowing fue descartada por 12 editores, hasta que la novela cayó en las manos de la pequeña Alice de ocho años, hija del editor jefe de Bloomsbury Publishings (una pequeña editorial londinense), quien cogió despreocupadamente el manuscrito y lo subió a su habitación. "Más tarde lo bajó corriendo y me dijo que era lo mejor que había leído", confesó el editor en una entrevista. Y así, nuestro querido Harry vio la luz. Eso sí, por los pelos. Ni que decir que la editorial gracias a esta obra factura 100 millones de dólares al año y ha abierto sedes en Londres, Nueva York y Sydney.

Otra autora que no tenía suerte era Amanda Hocking, quien intentaba publicar desde los 17 años. Una y otra vez la rechazaron y casi perdió toda esperanza. Pero, un día decidió autopublicar sus novelas paranormales en Amazon para conseguir un dinero que le hacía falta, probó y voilà. El éxito llamó a su puerta en forma de dos millones de dólares (la cifra más alta conseguida por un autor en Internet). Ahora, las editoriales ofrecen millones por hacerse con los derechos de autor de su obra El Viaje, y la editorial St. Martin Press ha desembolsado dos millones por tenerla en exclusiva.

La conjura de los necios de John Kennedy Toole, uno de los libros más leídos del mundo, fue rechazado por todas las editoriales. El autor se quitó la vida y su madre se empeñó en publicar la obra cuando vio el manuscrito olvidado en el trastero. Tras mucha insistencia el escritor Walker Percy aceptó leerla. En 1980 se publicó siendo éxito de ventas y recibiendo el premio Pulitzer.

Lo mismo pasó con El Gatopardo de Lampedusa o la triología de Millenium de Stieg Larsson, que triunfaron tras la muerte de sus autores, quienes recibieron la negativa de todas las editoriales.

Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez. Esta novela se enfrentó a grandes dificultades y es que para escribirla el autor y su mujer Mercedes Barcha tuvieron que empeñar todas sus joyas y el primer borrador quedó parcialmente arruinado cuando cayó de las manos de la mecanógrafa en pleno aguacero. A la hora de enviarla por correo se dieron cuenta que sólo tenían 53 pesos cuando el costo era de 82. Tuvieron que abrir el paquete y seleccionar sólo unas páginas (sin darse cuenta mandaron sólo las del final), por suerte Paco Porrúa director de Editorial Sudamericana quedó tan fascinado por la prosa de García Márquez que le envío el dinero que faltaba para leerla completa. Finalmente la novela se publicó y ha vendido ya 30 millones de copias y ha sido traducida a cuarenta lenguas.

J.R.R Tolkien, autor del Hobbit, casi nos priva de su obra maestra por su inseguridad y es que el escritor no consideraba que su obra fuese publicable, ya que la había realizado para sus hijos. Por casualidad cayó en manos de una editora, quien remitió la obra a su presidente Stanley Unwin. Éste le convenció para publicar y crear la secuela, de la que nació El señor de los anillos. Cuando el autor intentó publicarla las editoriales la rechazaron por considerarla muy extensa. Desanimado se rindió, pero su hijo Christopher Tolkien logró que se publicase tras la muerte de su padre.

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