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miércoles, 22 de julio de 2015

¿Se maquillaban las mujeres en el siglo XVIII?

Hola románticas,

Volvemos a viajar al pasado, esta vez para descubrir si se maquillaban o no las mujeres del siglo XVIII. Como todas sabréis ésta es una época ostentosa en la que se estilaba el destacar por encima de los demás, cuanto más exuberante ibas más guay eras jaja. Véase si no los peinados.

Pero volviendo al tema que nos ocupa la respuesta es sí. Nuestras damas se maquillaban, aunque más bien las francesas que siempre iban un paso por delante. Las inglesas, por el contrario limitaban parte de sus cosméticos al uso de las cremas, lociones y otros preparados de belleza. Muchas habréis leído la típica escena en que la dama tal se pellizca sus mejillas para darse algo de color. Y esa era la práctica que utilizaba la mayoría, un fuerte pellizco antes de enfrentarse con el galán de turno.

Más las francesas se salían de la regla y se sumaron a lo que se denominó "la fiebre del colorete". El maquillaje era espeso y de tono fuerte. Además, utilizaban las "moscas", que eran unas pequeñas telas que se adherían al rostro, para crearse lunares oscuros.

Madame de Pompadour


Se usaban polvos de harina de arroz (sobre todo durante la época napoleónica) para cubrir la cara, el cuello, hombros y el escote. Hechos, también, a base de vinagre, bismuto o plomo, por lo que eran súmamente tóxicos. Cabe destacar el caso de la actriz Kitty Fisher, que murió a los 23 años intoxicada de su propio maquillaje.



Además, se empleaban tonos de rojo, lila y naranja sobre el maquillaje blanco, siendo más apagado en la zona de las sienes y con un rojo pasión en los labios, que debían dar la impresión de pequeños.Con el mismo grosor en la parte superior e inferior, para lograr esa sensación se jugaba con el maquillaje.

Las cejas se oscurecían para remarcarlas en profundidad y se utilizaba abundante colorete rosa en las mejillas, cubriéndolas por entero o sólo una redondez sobre los pómulos. Algunas damas extendían también dicho colorete hacia la parte exterior de los ojos.

La reina regente María Antonieta hacía un uso generoso del maquillaje.



Hay que tener en cuenta que:


  • Se buscaba la tez muy blanca, casi espectral (incluso se llegaban a resaltar las venas con tono azul para parecer aún más blancas).
  • Un rubor exagerado. En la corte se exageraba el rubor desde la esquina del ojo hasta la comisura del labio. Las burguesas y nobles provinciales se limitaban a las mejillas. Los productos eran tóxicos aunque también los habían vegetales.
  • Cejas pronunciadas. Con lápiz, sauco o corcho quemado (forma de medialuna con final estrecho). En la corte incluso se utilizaban postizas, realizadas con pelo de ratón (sí, un ajjjjj nos viene a todas a la cabeza).
  • Lunares oscuros. Aquí entran en juego "las moscas", telas de terciopelo, saten o tafeta que se pegaban a la piel de la cara.
  • Labios rojos. Enrojecían los labios con alcohol destilado o vinagre. A mediados de siglo crearon unas rústicas barras de "pintalabios".
Como curiosidad destacar que durante el siglo XVIII los cosméticos fueron considerados inaceptables en algunas partes del mundo como Inglaterra, puesto que se concebían como productos engañosos, ya que consideraban que las mujeres engañaban a los hombres haciéndoles creer que eran más atractivas de lo que realmente eran. Incluso, en 1770 el Parlamento británico aprobó una ley por la que los matrimonios podrían ser anulados si la mujer había llevado cosméticos antes de su boda. En Francia, al contrario, las mujeres con el rostro al natural eran consideradas prostitutas o mujeres de baja alcurnia.

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