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jueves, 9 de julio de 2015

El club de las románticas

Hola románticas,

Arranco la primera entrada de este blog explicando un poco quién soy y qué voy a hacer aquí. Como el nombre indica es un “club para las románticas”, para esas mujeres que como yo adoramos el género y volamos hacia la historia de nuestro libro perdiéndonos entre las páginas y soñando que somos parte de la trama.


Mi nombre es Samanta, pero escribo bajo el seudónimo de Alexia Mars (de ahí la url). Periodista especializada, sobre todo, en el área digital (eso que ahora llaman community manager) y adicta a la novela romántica. Sí, lo confieso. Cada semana devoro al menos un libro. Llueva, nieve o truene.

Esta “dependencia” comenzó cuando a la tierna edad de once años (por aquel entonces leía libros juveniles como Pesadillas, Escalofríos o la querida pandilla Teen Power) mi padre llegó cargado con un montón de libros y me dijo contentísimo:

        - Mira cariño para todo el verano, ¿qué te parece?

Lo miré sorprendida y frunciendo el ceño pensé: «¿¡Todo el verano!? Si estamos a junio…». Y así fue, en menos de ese mes me los acabé. Días después me acerqué a él y con carita de ángel le pedí más.

Imaginaos su reacción. Pasé a convertirme en la primera niña a la que obligaron a “no” leer libros durante una temporada. Algo, que como habréis imaginado no cumplí.

Entonces, ¿qué hice? Pues me acerqué a la pequeña biblioteca que mi madre tenía en el salón y agarré un libro al azar: Pirata de Fabio Lanzoni. Lo abrí por la mitad y leí un párrafo:

Para las que no sepáis a qué libro me refiero aquí os dejo la portada ( como curiosidad me gustaría contaros que el modelo que aparece en la imagen no es otro que el propio autor, Fabio Lanzoni, considerado el primer escritor masculino de best-seller de novela romántica que no ha utilizado seudónimo).



—Cara, me temo que esta vez no me perdonarás lo que está a punto de suceder.
A esas alturas, Marco estaba tan excitado que sólo atinó a arrojarla de espaldas sobre la cama y colocarse entre los muslos abiertos de Christina. La muchacha, ansiosa, lo acarició al tiempo que enlazaba las piernas en torno de la cintura de Marco. El hombre la penetró, y vio que sacudía la cabeza de un lado a otro y sollozaba suavemente absorbiendo con su cuerpo el miembro entero de Marco.
Marco se inclinó sobre Christina y la besó con avidez.
—¿Marco? —murmuró.
—¿Sí? —respondió el hombre también en un murmullo, concentrado en la posesión más que en las palabras.
—Creo que no me importa...
—¿Qué es lo que no te importa?
—Que seas tan grande. Pienso que me acostumbraré.
Al escucharla, Marco sintió vértigo y la penetró con más vigor, más profunda y rápidamente, hasta que el éxtasis lo estremeció.

Estaba tan enfrascada en la novela que no escuché los pasos de mi madre hasta que su grito casi me mata del susto. Me quitó el libro y lo devolvió a su sitio, pero yo ya no lo pude olvidar y a escondidas me lo leí, ese, y muchos más. Y ahí, nació mi pasión por los libros.

Durante años he estado dedicada a mi profesión pero siempre encontraba un huequecito para escribir algún poema o relato corto. Y este año, ¡por fin!, he sacado tiempo para acabar mi primera novela (coescrita junto a la autora Angela Quirrel) y empezar la segunda.

En cuanto al blog, mi idea es que se convierta en un espacio para las escritoras y lectoras de romántica, publicaré (me comprometo al menos a una entrada al día) entrevistas de las autoras del sector, curiosidades sobre el género, novedades y sobre todo, trucos para mejorar la escritura.


Entonces, ¿qué? ¿Te animas a formar parte de la locura romántica?

2 comentarios :

Rina Moon dijo...

Pues yo tendría unos catorce años cuando leí la primera. A mi madre se las regalaba una vecina pero como ella nunca tenía tiempo para leer, me las pasaba a mi. Debía pensar que eran cuentos de esos en los que los más que sale es un besito al final. Jijiji...la primera que leí, era sobre una enfermera y un médico, más típico imposible. A mitad, salí del cuarto fuí a mi madre y le pregunté.
-¿Mamá,tú has leído esto?
-Uf... no, es que no tengo tiempo hija. Luego me lo cuentas.
-Si... claro... (Ahí lo entendí todo.)

alexiamars dijo...

jajajajjajaja que risa Rina. Mi madre sí las leía por eso le dio un infarto cuando me vio con una. Lo mejor de todo es que cuando lees la primera ya no puedes parar, a mí me tienen totalmente enganchada ;)

Un besazo!! Gracias por pasarte por el blog

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