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miércoles, 15 de julio de 2015

¿Cómo eran los peinados en el siglo XVIII?

Hola románticas,

Con este post inauguro la sección "viaje al pasado" donde pretendo contaros curiosidades que os servirán para documentar vuestras novelas. Comenzaremos por el siglo XVIII ya que he estado estudiándolo durante meses por mi novela.

El primer punto que quiero resaltar son los peinados que se utilizaban en el denominado siglo de las luces. Muchas conoceréis parte de las vestimentas o peinados de aquella época gracias a referencias históricas, libros o películas que se han realizado en torno a la reina consorte de Francia, María Antonieta de Austria, quien marcó tal tendencia que se la imitó en la mayoría de países.




                                                               LAS MUJERES

De este modo, a principios del siglo XVIII los peinados  femeninos son sencillos y empolvados, pero a medida que pasan los años se va instaurando el estilo rococó caracterizado por la extravagancia. Y es ahí, sobre el año 1764, cuando los peinados comienzan a crecer llegando a alcanzar una altura máxima en 1778.

Ésta es una tendencia que caracterizaba a las mujeres de buena posición, como la nobleza o burguesía, que se esmeraban por conseguir el peinado más prominente. El adorno preferido de estos grandiosos recogidos son las plumas o estrafalarios tocados en forma de veleros, aves...

En los peinados del siglo XVIII mayoritariamente se utilizaban pelucas empolvadas o postizos de pelo siempre sobre el cabello natural y se practicaba el empolvado. Si os preguntáis si era posible acudir a un acto sin lucir un empolvado de cabello o sin una peluca, la respuesta es afirmativa. Eso sí, el peinado debía ser espectacular, tan ostentoso que compitiese con los postizos de las otras damas.

Resultaba curioso cuan ingeniosas podían ser las mujeres de estos tiempos y con el objeto de destacar sobre el resto de damas se creaban peinados adornados hasta con cinturones, joyas, telas, flores, frutas....Cualquier cosa era válida si lograba hacerlas despuntar. De hecho, las mujeres más elegantes utilizaban estatuas, muñecos de aves o pequeños jardines con árboles que situaban en lo alto del peinado.

La creación de este tipo de peinados duraba un día entero o incluso una semana y como imaginaréis era sumamente incómodo, no sólo para llevarlo en el día a día (debían agacharse cada vez que entraban en el carruaje, sacar la cabeza por la ventana o viajar arrodilladas) sino también para dormir. La dificultad durante la noche era tal que se creó una especie de molde que protegía el diseño y evitaba que se desarmara durante las horas de sueño.

¿Y las mujeres de menos recursos? En este caso su posición económica influía tambien, por eso hay mujeres de clase media o baja que portaban pequeñas pelucas y las más humildes lo llevaban suelto al natural.

Destacar que el cabello no se lavaba frecuentemente (algo común en mujeres de cualquier estatus social), por ello, se hacía mucho uso de los rodetes o lazos.




                                                           LOS HOMBRES

En cuanto a los hombres resaltar que la moda era el cutis libre de barbas, aunque algunos militares seguían portando bigote, en especial, los de países germánicos.

La moda se aprecia, sobre todo, en los militares que eran reflejo de la tendencia de esos días. Así, se utilizaban coletas o trenzas postizas, en las que se le practicaba el empolvado con harina de trigo o polvo blanco. También se utilizaban pelucas empolvadas.  Resulta curioso que podía empolvarse el cabello con distintos tonos, azul, rosa o gris.

¿Y los hombres de clase baja? Portaban coletas realizadas con su pelo natural o se lo dejaban suelto hacia atrás.

Se dice que fueron muchos los que se raparon el cuero cabelludo como medida de higiene contra pulgas o piojos. Y se crearon unas varillas muy elegantes de marfil para que las clases pudientes pudiesen rascarse la cabeza sin tener que prescindir de la peluca en público.




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