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miércoles, 29 de julio de 2015

Bethlem Royal Hospital: El psiquiátrico más cruel de la época

Hola románticas,

Hoy os traslado al siglo XVIII de nuevo para hablaros del Bethlem Royal Hospital, el primer hospital psiquiátrico conocido en Europa. Esta institución para enfermos mentales fue creada en 1247 y ha cambiado varias veces su ubicación.

El centro es conocido por su crueldad y trato inhumano. Durante años los pacientes fueron tratados como "despojos humanos", un divertimento para la sociedad.


Muchas veces habréis leído en algunos relatos románticos londinenses que se nombra a este psiquiátrico, por eso he creído necesario hablaros de él ya que os puede venir de perlas para la documentación de vuestra novela (yo misma he utilizado esta información en la mía).

En sus inicios se erigía como un priorato para los miembros de la Orden de la Estrella de Bethlehem (nombre que adoptaría después), situado en Bishopgate (actual estación de la calle Liverpool). En el año 1937 pasó a convertirse en un hospital y en 1357 recibió a enfermos mentales transformándose en un hospital psiquiátrico.


En el siglo XVI el centro era un patio con unas construcciones en piedra, una iglesia y un jardín. Había 31 pacientes, a los que maniataban o encadenaban al suelo o a las paredes. Algunos, los menos peligrosos, lograban marcharse y mendigar.

El tratamiento aplicado por los monjes consistía en castigos diarios y enseñanzas de las Escrituras, además los sometían a una dieta estricta consistente en una combinación de vegetales y cereales. En varios inventarios se registraron cadenas, esposas y candados, todo utilizado durante los "tratamientos".


Desde 1557 el hospital se gestionaba por el Gobierno de Bridewell y se encargaba del mismo un guardián. Una inspección en 1598 reveló que el "Gran Sótano" era en realidad un pozo negro que tenía que drenarse y los desagües de la cocina necesitaban un cambio. Tenían a 20 pacientes y no fue hasta 1620 cuando los pacientes se unieron y mandaron a la Cámara de Lores una petición para que se mejorasen las condiciones del centro. En esta época se le consideraba Bedlam ("casa de locos").

En 1675 se trasladó a un nuevo edificio en Moorfields, diseñado por Robert Hooke, a las afueras de la ciudad (considerado como "el Palacio de los lunáticos", era muy grande y costoso). Al dramaturgo Nathaniel Lee lo encarcelaron durante cinco años. Hasta 1700 los lunáticos no fueron llamados "pacientes" gracias al psiquiatra holandés Paul Vicent. De 1725 a 1734 se abrieron las salas de "cuarables" e "incurables".

"El palacio de los lunáticos"


Durante el siglo XVIII por un penique se podía ver dentro de la celda el "show de Bethlehem" y reírse de ellos. El primer martes de cada mes la entrada era libre. En 1814 se registraron más de 96.000 visitas. Los pacientes eran tratados como prisioneros, casi muertos de hambre y encerrados en aislamiento. Las visitas, a las que nadie controlaba, daban monedas a los enfermos para que bailasen o cantasen, si se negaban les obligaban.






En el siglo XVIII el centro fue retratado por William Hogart, una obra en la que se refleja que la locura era resultado de debilidad moral. Un nuevo director John Haslam en 1795 aseguró que podría curar a estos enfermos con un tratamiento revolucionario, los golpeaba duramente hasta que conseguía que se comportasen como él quería. Su terapia era la dominación completa. Los pacientes recibían baños de agua fría y debían sentarse en columpios de rotación. El cirujano jefe, Bryan Crowther experimentaba con los cadáveres diseccionando cuidadosamente los cerebros de los pacientes muertos, una práctica totalmente ilegal en esa época.

En 1814 un extraño se visitó el hospital y vio a los pacientes encadenados a las paredes, desnutridos y desnudos. Había un exinfante de marina atado a un arnés con una cadena controlada por el personal. El hombre estuvo atado casi doce años.


La institución fue trasladada en 1815 a los Campos de St. George, Southwark, un edificio que diseñó James Lewis. En estos años los pacientes eran considerados "desafortunados" y no habían cristales en las ventanas. Tenían biblioteca y estaban separados por sexos, aunque por las tardes se les permitía bailar juntos en el salón de baile. En la capilla, los internos eran separados por una cortina en función del sexo.



En 1930 el psiquiátrico se movió a un suburbio de Londres, en Monks Orchard House, entre el parque Eden, Beckenhan y Shirley.

El historiador Roy Porter calificó al centro de "símbolo de poca humanidad humana, por insensibilidad y crueldad".

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